miércoles, 16 de octubre de 2013

Trece días decisivos para la humanidad

Se puede decir que la llamada "Crisis de los misiles" cubana supuso un antes y un después en las, ya por entonces tensas relaciones entre las dos principales potencias nucleares en el mundo: Estados Unidos y la Unión Soviética. La instalación de plataformas de lanzamiento de misiles nucleares en Cuba por parte del régimen soviético, acompañada del equipamiento militar masivo en material y personal, fue interpretado por los Estados Unidos como una clara amenaza hacia su poder en el equilibrio entre ejes políticos, pero más directamente como la posibilidad de que gran parte del país fuera literalmente "borrado del mapa" por efecto de la devastación nuclear. El entonces Presidente John Fitgerald Kennedy se encontró ante la necesidad de tomar una decisión.

Tras la constatación por los Estados Unidos de que dicha instalación se estaba llevando a cabo, los acontecimientos se precipitaron de manera vertiginosa con el objetivo de encontrar la solución más adecuada a la amenaza recibida, pero ¿cuál sería la decisión más acertada? ¿Se dejaría llevar el Presidente por el asesoramiento técnico de quienes representaban a su maquinaria de guerra, o apostaría por continuar con sus políticas reformadoras de corte liberal, que profundizaban en la democracia y la obtención de alianzas con otros países que facilitaran el desarrollo mutuo?

En la etapa de su predecesor, Eisenhower, la Cía había preparado ya una operación para la invasión de Cuba, que heredó Kennedy cuando llegó al poder y que aceptó tras las presiones de los jefes militares. Sin embargo dicha operación fue un desastre para los Estados Unidos pues Fidel Castro repelió la invasión, dejándoles en evidencia. Kennedy no quería repetir la experiencia, pero de nuevo las presiones de los altos mandos de la administración militar querían imponer su criterio a toda costa, y consideraron que no actuar de acuerdo con el mismo suponía quebrantar la confianza que los ciudadanos norteamericanos habían depositado en su presidente.



El Presidente junto al Secretario de Estado y su hermano Bob, en el Despacho Oval.
Fuente: eskup.elpais.com
Finalmente, tras trece días de intenso trabajo, la decisión de Kennedy se basó en los consejos de sus asesores de confianza, el Secretario de Estado y su hermano y Fiscal General Bob, de manera que lanzaron un bloqueo a la isla Cubana que hizo adoptar nuevas reacciones a ambos bloques que no conllevaron necesariamente el empleo masivo de armas nucleares como inicialmente estaba previsto, fruto de las cuales acordaron la firma de un acuerdo que permitía la retirada de las bases de lanzamiento de misiles en Cuba, pero también las que mantenía en Turquía Estados Unidos, y que suponían en realidad tanto peligro para la Unión Soviética como el que suponía para ellos las de Cuba. Ambos contendientes dieron la sensación de haber salido ganando, y optaron por trasladar el escenario bélico a otros países como Vietnam o Corea.

Pero para llegar a esta solución se tuvieron que poner en juego las tensiones de poder existentes entre el máximo gobernante del país y la todopoderosa administración militar, representada por los Generales que comandaban el Ejército y que suponían una élite con gran poder. 

Talleyrand nos dejó escrito que "La Administración es el intermediario que relaciona a gobernantes y a los gobernadores; es el nudo que asocia los intereses particulares y el interés general; es el punto de contacto y unión de la autoridad pública y de la libertad individual". La evolución de la Administración tal y como fue concebida inicialmente, como herramienta que consolidó el poder del Estado absoluto y con ello el desmantelamiento de la sociedad feudal, ha derivado sin embargo en mucho más que en un intermediario, un punto de contacto. Ha procurado una serie de grupos de poder compuestas por funcionarios de alto rango en las diversas Administraciones Públicas. Lo ocurrido en esta crisis fue un ejemplo de este juego de poderes entre Gobierno y este ejemplo de Administración.  



martes, 15 de octubre de 2013

Quién es quién

Estimados compañeros y compañeras, es un placer encontrarme con tantas personas implicadas a profundizar en el conocimiento del liderazgo, la administración pública y la Ciencia Política.

Como Inspector de Policía Local y funcionario de carrera desde hace casi veinte años, he intentado siempre mantener un nivel adecuado de formación que me permitiera afrontar mi trabajo con los necesarios conocimientos, pero también con la necesaria objetividad e imparcialidad que el servicio en la administración pública requiere. Estoy convencido de que este máster me facilita las herramientas necesarias para ello.

Un saludo y estoy a vuestra disposición.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Modelos de evaluación para la Administración Pública: el modelo EVAM

La evaluación de políticas públicas constituye en nuestro país una práctica reciente, implantada en el concepto de "nueva gestión pública". Constituye un "proceso de generación de conocimiento sistemático y razonado, apoyado en evidencias, que incluye un juicio de valor sobre la base de unos criterios explícitos y presenta una finalidad de utilidad práctica: contribuir a la mejora de la eficiencia de las intervenciones públicas, e impulsar la transparencia, el aprendizaje y la rendición de cuentas".



La Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios, diseñó un modelo de autoevaluación denominado Modelo de Evaluación, Aprendizaje y Mejora (EVAM).

El modelo EVAM

Este modelo presenta una metodología propia, basada en las experiencias acumuladas en la implantación de otros modelos de gestión de calidad, aplicable a cualquier tipo de Administración pública, siendo sus objetivos:

- Promover la autoevaluación de las Administraciones Públicas.
- Facilitar un instrumento inicial de evaluación para progresar hacia la excelencia en calidad.
- Facilitar metodologías de mejora de gestión.

Planificar, Desarrollar, Controlar y Actuar

El ciclo PDCA, implícito en este modelo de autoevaluación, conlleva:

- La definición de la política y estrategia de la organización.
- Identificación de los directivos y responsables.
- Desarrollo de la política y estrategia a través de planes y proyectos que pongan de manifiesto cuáles son sus objetivos organizativos y su modo de comunicación.
- Revisión y actualización de la política y estrategia a través del liderazgo.
- Identificación, gestión y mejora de los procesos de acuerdo a la política y estrategia definida.
- Diseño y desarrollo de los servicios basándose en las necesidades y expectativas de los ciudadanos y usuarios de los servicios.
- Gestión de recursos humanos, materiales y alianzas adecuada a la política y estrategia.
- Concreción de mecanismos de seguimiento del cumplimiento de la política y estrategia.
- Planificar y desarrollar mejoras en función de los resultados.

Para conseguir estos objetivos el modelo EVAM tiene la siguiente estructura:

- EJES o factores básicos en el funcionamiento de una organización.

  •     ASPECTOS o subdivisiones de cada EJE.
    • CUESTIONES o propuestas que integra cada EJE.
El análisis cualitativo pasa a ser cuantitativo desde el momento que el cuestionario que se aplica a este modelo propone la contestación a las preguntas qué-por qué-cómo-dónde, etc., asignando un valor a cada respuesta, siendo la suma total de la puntuación el reflejo del grado de madurez que haya alcanzado la organización.

Etapas o fases de la evaluación

Este modelo consta de dos etapas.
La primera etapa consiste en una Aproximación a la evaluación. En ella se utiliza un cuestionario de aproximación, que orienta y prepara a la organización en los temas que se van a analizar posteriormente en cada uno de los Ejes que se han comentado. Si las respuestas son negativas en algún caso, el equipo evaluador puede decidir no continuar con la evaluación, facilitando consejos para la mejora de dichos Ejes.

En la segunda etapa el equipo lleva a cabo la evaluación de cada uno de los Ejes. El resultado se plasmará en un informe consensuado en el cual figurará un diagnóstico de la situación así como los puntos fuertes y áreas de mejora propuestos. Esto incluye unas recomendaciones y propuesta de actividades para cada Eje, de manera que en una posterior evaluación se mejore la puntuación obtenida.

La fase de mejora


Puede ocurrir que tras la evaluación surjan demasiadas áreas en las que se debe mejorar, por lo que se debe abordar de manera conjunta (equipo evaluador/dirección) la manera de mejorar estas cuestiones estableciendo un plan de mejora. En él se priorizarán las áreas en las que habrá que implementar mejoras, sujetas además a un seguimiento posterior que permita documentar y evidenciar el esfuerzo llevado a cabo.

Todos los pasos de los que se ha hablado disponen de cuestionarios correspondientes, fáciles de cumplimentar.

La evaluación de políticas públicas y de gestión de servicios en las Administraciones Públicas tiene aún un largo camino por recorrer. Esperemos que las mayores demandas de transparencia y rendición de cuentas, provenientes de ciudadanos e incluso de instituciones de fuera de nuestro país, pero enraizadas como consecuencia de la economía globalizada, acreciente una mayor aplicación de medidas de evaluación. En este caso, la herramienta EVAM de autoevaluación parece cumplir con los requisitos necesarios.